La ciencia parece empeñada en deshacerce de algunas de las cualidades más propias de ciertos productor ‘alimenticios’:
Melones que saben a limón, fresas que tienen cierto gustillo a plátano, chicles procedentes del comercio justo que
ni se pegan ni contaminan (porque ellos solitos se desintegran) y ahora
chocolate de color verde con tres sabores diferentes (chocolate con leche, chocolate amargo y chocolate praliné con almendras) que no sólo no engorda sino que además inhibe el apetito.

El artífice de esta mezcla de cacao, jojoba y espirulina (un alga) se trata de una empresa española de cosmética natural (
DIS Natural) que afirma que después de consumir un par de estos bombones milagrosos, la combinación bioquímica de los ingredientes incentiva la producción de fenilalanina, un aminoácido presente en el cerebro que activa a los neurotransmisores como la CKK (colecistocinina, una hormona gastrointestinal que estimula segregación de encimas y envía mensajes al cerebro y al aparato digestivo para avisar que el cuerpo ya está saciado cortando por tanto el apetito).

Así pues sus creadores no dudan en exclamar que este producto es “tan simple y sabroso como cualquier bombón, con la diferencia de que ayuda al organismo a saber cuándo detenerse” y hasta se atreven a afirmar con total rotundidad que gracias a él directamente “se acabó la gula”.
Estaremos, pues, encantados de ver como desaparece la obesidad del planeta gracias a estos bombones tan especiales.