

Así pues sus creadores no dudan en exclamar que este producto es “tan simple y sabroso como cualquier bombón, con la diferencia de que ayuda al organismo a saber cuándo detenerse” y hasta se atreven a afirmar con total rotundidad que gracias a él directamente “se acabó la gula”.
Estaremos, pues, encantados de ver como desaparece la obesidad del planeta gracias a estos bombones tan especiales.
¿Será por eso mismo que últimamente no resulta nada extraño encontrarse todo tipo de ofertas especiales o iniciativas de lo más pintorescas que tratan de llamar nuestra atención a toda costa para evitar que el negocio caiga en picado?
Un claro ejemplo sería la siguiente promoción lanzada por una empresa privada de crionización.
Y es que por el módico precio de 10€ a la semana y asegurando el buen estado de todos los tejidos, el Cryonics Institute (en Missouri ) ofrece conservar nuestro cuerpo o el de nuestras mascotas para así poder mantenernos a la espera de que la ciencia descubra la clave de la ‘resurrección’, permitiéndonos “una vida maravillosa, rejuvenecido, libre de enfermedades o del proceso de envejecimiento“.

La iniciativa debe tener cierto gancho puesto que el centro asegura contar ya con unas cifras de 91 cuerpos humanos y 58 mascotas congelados.
Eso sí, desde allí mismo insisten en dejar bastante claro que para poder aprovecharse de esta ganga se debe estar muerto del todo y hasta exigen un certificado legal que así lo constate.
Una auténtica lástima, desde luego.

Siguiendo con la primavera, otra de flores. Muchos ya sabréis esta anécdota, pero también habrá quien no…
En el siglo XVII, hubo una gravísima crisis económica en Holanda debido a la especulación con un bien tan caduco como el tulipán. Esta flor fue introducida en Europa, traída de Asia, por un botánico holandés, y pronto causó furor entre la nobleza, hasta que la demanda fue tan grande, que el precio por adquirir estas plantas fue abusivo y ridículo. Algunas especies costaban más que una casa en Amsterdam… Las clases medias vieron el chollo y comenzaron a vender bulbos que ni siquiera habían sido producidos… El crack económico se produjo cuando en una subasta no se encontró comprador para un bulbo; miles de personas se arruinaron.

Aunque así pudiera parecerlo, esto no es ninguna novedad, sino que son muchas las fotografías que a lo largo de la historia dieron que hablar por el revuelo que suscitaron, algunas de manera más que justificada, aunque otras no tanto.
Sin ir más lejos, recientemente me sorprendía con el caso de esta fotografía de Robert Mapplethorpe titulada “El lirio”:

La misma fue censurada en varios estados de EEUU durante los últimos años de la década de los 80. ¿El motivo? Ser considera (no sé por quien) como una pieza obscena.
Puede que fuera eso mismo lo que ayudara al artista a venderla por un valor de 92.500 dólares (unos 69.740 €) durante una subasta organizada por la casa de subastas Sotheby’s de Nueva York.
Y es que ya se sabe que la censura y la polémica siempre fueron la publicidad más efectiva (y más barata) del mundo. Sin embargo, yo personalmente sigo preguntándome dónde está la obscenidad.

La televisión, amigo Daniel, es el Anticristo y le digo yo que bastarán tres o cuatro generaciones para que la gente ya no sepa ni tirarse pedos por su cuenta y el ser humano vuelva a la caverna, a la barbarie medieval, y a estados de imbecilidad que ya superó la babosa allá por el pleistoceno. Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo.
Por supuesto que es fácil vender un producto a través de la consecución de algo que siempre ha preocupado al ser humano (sí, me refiero a la felicidad) o haciendo mella de la situación actual de crisis que vive gran parte del mundo o de otras que se vivieron hace años pese a seguir muy presentes en la memoria.
Huelga decir que, mal que nos pesen a algunos los principios de esta gran multinacional, debemos reconocer que estrategias de este tipo cumplen muy bien su función observar la gran repercusión que obtienen. Más si cabe cuando tenemos en cuenta que a la influencia de un medio tan masivo como la televisión se le suma la que ejercen las nuevas tecnologías.
Y es que junto con el Spot, se ha lanzado una página Web en la cual se nos invita a destapar la felicidad como si de un refresco se tratara.
Se puede hablar de sencillez, de tópicos o de oportunismo. Sin embargo creo que también resulta casi obligatorio hacerlo de efectividad y hasta de éxito cuando nos referimos a esta nueva campaña.
¿A vosotros qué os parece el anuncio? ¿Conocíais la página Web? ¿Qué opinión te merece la misma? ¿Recordáis algún anuncio publicitario que os llamara especialmente la atención?

Muchos fliparíamos si pudiésemos dedicarnos a una de las cosas que más nos gustan: la música, ¿verdad? Pues que se lo digan a Anastacia, quien aborrece la música. Según palabras de la conocida cantante, “Esto puede sonar increíble, pero realmente no me gusta la música. Nunca me conmovió. Para ser honesta, me parece irritante” además, “Prefiero el silencio a escuchar un CD. Escuchar música no me relaja y me resulta difícil pensar cuando está sonando. Nunca he comprado un disco en mi vida”. Añadió que ser famosa resulta duro para ella, aunque le gusta componer y actuar. Así que, pese a tener al menos 4 discos en el mercado, algún que otro DVD, y haber ganado decenas de premios poperos, a ella la música no la hace feliz. Curioso, ¿no?

Si hay músicos admirables, éste es uno de ellos, sin duda. Este francés, a sus treinta y ocho años, logra expresar en sus canciones lo que pocos consiguen, mediante su magnífica interpretación del piano, violín, guitarra eléctrica, xilófono, piano de juguete y un largo etcétera.
Muchos de vosotros recordaréis la música de la película Amélie, cuya banda sonora está compuesta por parte del repertorio anterior de Tiersen y otras canciones nuevas que él mismo compuso.
Tiersen ha experimentado muchos estilos musicales, incluyendo el minimalismo, el rock o el post rock. Ha hecho un puñado de colaboraciones, discos y bandas sonoras… como veis, desprende música por los cuatro costados. Y música bonita.
Sus composiciones son minuciosas, y no deja de experimentar con nuevos estilos e instrumentos para sus canciones. Sus directos, siempre son distintos, lo podríamos ver acompañado de grandes orquestas o unos pocos intérpretes, aunque todas sus actuaciones tienen algo en común y es el sentimiento y calidad de los mismos.
De verdad, os animo a escuchar a esta pieza de hombre, que no tiene desperdicio alguno.
Aquí os dejo algunas de mis canciones favoritas:
La Noyee , A Quai , J’y susis jamais allé , La Valse D’Amelie.
